
Para dificultar el juego, en los fairways —sobre todo, alrededor de los greens— se encuentran distintos tipos de obstáculos o trampas: agujeros de arena o de hierba y obstáculos de agua. Los agujeros de arena o de hierba se denominan búnker y su profundidad es muy variable; los obstáculos más habituales son los de arena. Los obstáculos de agua, llamados en inglés water hazard, pueden ser lagos o regatas. Son menos numerosos que los de arena y no suelen estar presentes en todos los hoyos de un recorrido. Los márgenes de un obstáculo de agua se señalan con estacas amarillas si el obstáculo es frontal y con estacas rojas si es lateral. En los campos modernos o de nueva construcción, la vegetación es usada también como "obstáculo natural". Así, los árboles colocados estratégicamente, incluso en el centro de la calle, añaden dificultad al hoyo.
En ocasiones, el campo de juego dentro de un fairway está delimitado en ciertos puntos, en cuyo caso la línea fuera de límites se marca con estacas blancas.
La dificultad de un hoyo se mide según una variedad de factores: el número y la posición de las trampas, la colocación de los árboles, la pendiente, la longitud entre la salida y el green, la dificultad del áspero, la proporción entre superficie de calle y superficie de áspero, la visibilidad del "green" desde ángulos diversos, la horizontalidad de la superficie del "green", etc.
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