Disparadores
Los arqueros que usan arcos de poleas en muchos casos utilizan un elemento mecánico para realizar la suelta, denominado 'disparador'. Existen varios sistemas, pero básicamente con todos ellos se engancha la cuerda, se tensa el arco y la suelta se realiza presionando un gatillo con el dedo pulgar o el índice; activando el sistema de sujeción de la cuerda, que se libera en forma limpia, disminuyendo la inconsistencia de la suelta con dedos que suele variar de tiro a tiro, sobre todo en los arqueros menos expertos. Hay un tipo de disparadores que producen la liberación de la cuerda sin necesidad de presionar un gatillo. Con el arco tensado el arquero realiza un último movimiento que produce un leve giro en la posición de la mano que sostiene el disparador, activando de este modo el sistema de liberación de la cuerda. Esta técnica de disparo se denomina 'tensión de espalda', ya que, adecuadamente realizado el movimiento, exige la intervención de los músculos de la espalda en el último tramo de la ejecución del disparo. Un modelo de disparador más antiguo, que en el 2006 fue rediseñado, produce el disparo cuando su mecanismo es sometido a cierto grado de tensión. El arquero, una vez que llega a la posición correcta de tiro (anclaje), continúa ejerciendo tensión con la espalda moviendo mínimamente el disparador hacia atrás, lo que produce una mayor carga de fuerza sobre el disparador, por tensarse más el arco. El mecanismo se regula de modo que, al llegar a cierta carga, se produzca la liberación de la cuerda. Ambos sistemas apuntan a lograr un disparo sorpresivo y así evitar que la mente consciente perturbe la ejecución del disparo realizada en forma subconsciente. Ambos disparadores obligan a utilizar la fuerza de los músculos de la escápula, considerado algo esencial para el logro de una buena técnica de tiro.
En los disparadores que se utiliza gatillo es importante no dar un "gatillazo" al disparador. El gatillazo se suele realizar en el momento en que el arquero ve que está apuntando exactamente en el objetivo (diana o animal). Como el arco siempre tiene un leve movimiento que hace difícil mantener el elemento utilizado para apuntar sobre el blanco o el animal, un rápido movimiento del dedo sobre el gatillo le hace sentir al tirador que su disparo se realiza en el momento oportuno. Este es un tiro controlado y que, si bien puede dar cierto resultado, no permite alcanzar la excelencia del disparo subconsciente o por sorpresa. Para evitar el "gatillazo" es menester colocar el dedo sobre el gatillo y en vez de presionarlo voluntariamente, realizar un pequeño movimiento utilizando los músculos de la escápula y expandiendo ambos hombros, hacia adelante y hacia atrás respectivamente, manteniendo el dedo apoyado en el gatillo. Este movimiento produce una mayor tensión en el dedo produciéndose el disparo de un modo sorpresivo dado que no ha habido una decisión de presionar el gatillo.
Si bien al principio el dominio de esta técnica parece difícil, con la práctica puede dominarse y es la que permite alcanzar los más altos niveles de precisión en el tiro.
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